Buenas noches, quiero
dedicar estas palabras a los que ya no están con nosotros, a los que nos
precedieron en este pueblo de Madrona, a nuestros padres, a nuestros abuelos, a
los curas y maestros que nos dejaron el mejor legado, el amor a nuestro pueblo.
Y a todos los que nos enseñaron a ser las personas que hoy somos.
Escribiendo este pregón
sobre la vida en mi infancia no he vuelto a ser niño, pero me he reconocido a
mí misma. Esas mismas sensaciones que yo he percibido quisiera que las
percibierais vosotros, los que me escucháis. No hay duda de que nuestro único
paraíso es la infancia; y está claro que la infancia es una patria
irremediablemente perdida sin posibilidades de recuperación.
Y comenzaré con unas
reflexiones sobre los niños que lo fuimos hace unas décadas, los de mi
generación que recordamos nuestra niñez en Madrona como una etapa feliz, los
que descubrimos que la imaginación puede sobrevivir a las penurias o al
aburrimiento. Y también sobre los niños de ahora, esos que estamos haciendo tan
blanditos como la mantequilla, esos que antes de necesitar una cosa ya la
tienen, antes de pedirla ya la han conseguido, esos que no pueden pisar charcos
porque se resfrían y tienen que tomar medicinas (nosotros no nos resfriábamos,
nos constipábamos, pero seguíamos en la calle, solamente lo notaba la manga de
nuestro jersey que permanecía rígida de tanta pasárnosla por la nariz), esos que no
pueden ir solos a la calle, porque les puede pillar un coche, esos, en fin, que
para divertirse dando vueltas tienen que ir a las ferias y pagar tres euros por
subir a la noria, porque ya no hay trillos en las eras que les den las vueltas
gratis en una parva.
Nosotros no tuvimos
puertas ni armarios cerrados con llave, ni frascos de medicinas con tapa a
prueba de niños.
Andábamos en bicicleta
sin casco y bajábamos el costarnal sin frenos, los columpios que teníamos eran
de cuerda y colgados de una viga, y sólo el día de la matanza.
Jugábamos a" lo
que hace la madre hacen los hijos" o sea a ver quien era el más
bestia.
Pasábamos horas haciendo
muñecas de trapo, y construyendo carros con tablones para bajar ,por la peña o
por los álamos altos, y sólo entonces descubríamos que los habíamos hecho sin frenos. Claro que después de chocar con algún árbol aprendimos a resolver el problema.
Jugábamos a "churro
va" y nadie sufrió hernias ni dislocaciones vertebrales.
Salíamos de casa por la
mañana, jugábamos todo el día. Y sólo volvíamos cuando se encendían las luces
de la calle. No había móviles, nadie podía localizarnos. Eso si no buscábamos
tablas en los alrededores del taller o donde fuera y hacíamos una fogata para
calentarnos, asar patatas o contar historias de miedo.
Nos rompíamos los huesos
y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables.
Nos abríamos la cabeza,
jugando a la guerra de piedras, y no pasaba nada, eran cosas de niños y se
curaban rapándonos el pelo, con un poco de mercromina y como mucho con un par
de puntos.
Tuvimos peleas y nos
"esmorramos" unos a otros y aprendimos a superarlo.
Comíamos dulces y
guarderías pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.
Estábamos siempre al
aire libre, corriendo y jugando. Compartimos vasos, botellas y bocadillos y
nadie se contagió de nada, ni siquiera de piojos y eso que nos lavábamos la cabeza
sólo de vez en cuando y en una palangana.
No tuvimos Playstations,
Nintendo 64, videojuegos, M P 3, 99
canales de televisión, películas en D.V.D., sonido sourround, móviles,
ordenadores ni Internet. Nosotros tuvimos: AMIGOS.
Voy a hacer un inciso para
deciros que en estos días de atrás que he estado haciendo el camino de
Santiago, me he dado cuenta más que nunca de que nada de todo esto es
imprescindible, se puede vivir sin internet, sin ordenador, sin televisión e
incluso sin radio ni reloj, pues nada de todo esto hemos echado en falta
durante todo el camino.
Decía pues que nosotros
tuvimos amigos.
Quedábamos con ellos y
salíamos, o ni siquiera quedábamos, salíamos a la calle y allí nos
encontrábamos.
Y jugábamos al corro, al
aro, al turco, a la comba, a las tabas, a las chapas, al repeón, al escondite,
al rescate, al inque, a la palmeta y a la chirumba en fin tecnología punta.
Íbamos andando hasta las
casas de nuestros amigos y ni llamábamos a la puerta entrábamos directamente,
¡Imagínense!, sin pedir permiso a los padres, ¡nosotros solos, allá en un mundo
cruel!
¡Sin ningún
responsable! Y yo os pregunto ¿ Como lo conseguimos?.
Hicimos juegos con cajas
de cartón y de betún, y pelotas de frontón improvisadas, nos pusimos tacones
con piedras y un poco de brea de la carretera, y comimos pipas y chicles y
aunque nos dijeron que si nos los tragábamos se nos pegarían a las tripas,
nunca nos crecieron dentro ni tuvieron que operamos para sacárnoslos. Bebíamos
agua directamente de la sima, sin embotellar, o del caño y algunos incluso
chupaban del grifo.
Íbamos al plantío a
pescar ranas y peces y a cazar lagartijas y a veces pájaros con la
"escopeta de perdigones", antes de ser mayores de edad y sin ningún
adulto.
¡¡DÍOS MIO!!.
En los juegos de la
escuela, no todos participaban en los equipos. Los que no lo hacían tuvieron
que aprender a lidiar con la decepción, algunos estudiantes no éramos tan
inteligentes como otros, pero no pasaba nada lo que, no aprendíamos un año lo
aprendíamos al siguiente, todo estaba en la Enciclopedia, ¡no había exámenes en
Septiembre!, ni repetíamos curso.
Y se ligaba con las
chicas persiguiéndolas para tocarlas el culo, no en un chat escribiendo: D: P:
W:, K: Q:,.... Éramos responsables de nuestras acciones y arreábamos con las consecuencias.
No había nadie para
resolver eso. La idea de un padre protegiéndonos, si transgredíamos alguna ley
era inadmisible. ¡ Ellos protegían las leyes!.
Tuvimos libertad,
fracaso, (pero no traumas), decepciones (pero no depresiones), éxito y responsabilidad
y aprendimos a crecer con todo ello.
Nosotros somos uno de
esos, ¡ Enhorabuena! porque tuvimos la suerte de crecer como niños antes
de que los abogados y los gobiernos regulasen nuestras vidas, según ellos, para
nuestro propio bien.
Quiero contaros ahora
tres anécdotas que me han sucedido y que querían hacerme creer que Madrona está
desapareciendo o lo que es aún peor, que Madrona no existe.
Recientemente llamé por
teléfono a una compañía de servicios ( Unión Fenosa concretamente) para solucionar
un problema doméstico. Me pidieron que me identificara y me preguntaron que
desde donde llamaba. Yo respondí que desde Madrona, de la provincia de Segovia,
después de un rato de espera, me contestan: ¿ Ha dicho Madrona ?, pues no lo
encontramos, seguiré consultando ¡ Ah sí! Madrona, Madrona pertenece a
Torredondo ¿verdad ?.
Mi sorpresa fué enorme,
yo toda la vida había creído que era Torredondo el que pertenecía a Madrona, y
así se lo dije a la señorita, que debió de observar mi enfado y me aseguró que no
era así como figuraba en su ordenador. (debe ser que desde que han hecho la
cárcel, Torredondo es más importante que Madrona.)
La otra fue aún peor:
hace unos años tuve que renovar el carnet de
identidad en Madrid,
cuando fui a recogerle observé que donde dice: lugar de nacimiento, ponía
Segovia, yo les explique que era una confusión, que en mi D.N.I. anterior yo
había nacido en Madrona y quería que lo rectificasen.
Consultaron el maldito
ordenador y me contestaron: Madrona no existe, usted ha nacido en Segovia, y
así figura en mi actual carnet.
Y la última ha sido hace
sólo unos días. Al concluir el Camino de Santiago fuimos a pedir la Compostela
y en el apartado donde dice: lugar de procedencia pusimos: siete familiares de
Madrona para que así lo dijeran en la misa del peregrino. Bueno, pues también
debieron consultar el ordenador, porque dijeron: procedentes de Segovia.
Pero
para demostrar que Madrona existe estamos todos aquí reunidos esta noche y por
eso dedico estas palabras al pueblo" que lo fué " de Madrona, e
invito a nuestros jóvenes que compongan un himno a Madrona, para que las
generaciones venideras no le olviden.
Ya nadie pisa los charcos
de tus calles en
invierno
ya no hay vacas
ni boñigas
ni tampoco
abrevaderos
ya no hay bueyes
en las eras
ni machos, ni
fregaderos
ya no tienes ni
frontón
ni casona con su
torre
ni la sombra del
moral
ni fuentes ¡
Pobre pueblo!
Ya no se ve una
yunta
con el carro o el
arado
ya no pasan los
pastores
con las piaras
por el campo
ni tampoco los
vaqueros
recogiendo a cada
lado
las vacas del
labrador
para llevarlas al
prado.
Ya no hay peces
en el río
ni casi quedan
cangrejos
ya no hay patos,
ni jilgueros
ni apenas cantan
los grillos
Ya no se oyen las
esquilas
por tus campos en
verano
( solamente
alguna cabra
en la finca de
Silvano)
Ni se ve una sola
liebre
corriendo por
entre llanos
Ya no se cuece el
cocido
en los pucheros
de barro
ni se almuerza
una cazuela
de exquisitas
sopas de ajo.
Ya ni enormes
charcos quedan
después de una
gran tormenta
ni hay nadie que coja
mimbres
con los que hacer
una cesta.
(Pa qué queremos
la cesta
si ya no hay agua
en el río
si ya la ropa se
lava
en lavadora o al
grifo).
Ya no hay
claveles morados
ni yeros o avena
loca
y hasta se están
extinguiendo
las preciosas
amapolas
¿Qué te hemos
hecho Madrona
para ya no ser
tan bello?
¡Te has
convertido en un barrio
ya has dejado de
ser pueblo
¡Qué pena me dan
tus niños
los que no han
conocido
ni el pozo de la
plazuela
ni los baños en
el río!
ni han subido
nunca a un carro
ni han montado
nunca en trillo,
y se han hecho
mayores
sin saber lo que
es un cántaro,
sin beber agua en
botijo
ni enfrescar
leche en el pozo,
sin almorzar con
torreznos.
¡ Sin saber cómo
es un nido!
Mil veces que yo
naciera
te seguiría
eligiendo
y no te cambio
por nada
¡Siempre estás en
mis recuerdos!
Mi pueblecito
pequeño
con tu frío y
largo invierno,
aunque ya no seas
el mismo
eres un sueño y
¡TE QUIERO!....
Y ya sin más
dilación.
termino con el
pregón
que en esta
fiesta del Cristo
da comienzo a la
función.
Ya se baja al
Santo Cristo
ya se reza la
novena
y durante varios
días
ya se olvidan
nuestras penas.
Como en años
anteriores
haga frío o haga
calor
para diversión de
todos
ha llegado la
función.
Y aquí estamos
los del pueblo
y los que hayan
de venir
dispuestos a
acompañamos
y se quieran divertir.
Como todos bien
sabéis
en Madrona
festejamos
al Cristo de la
Salud
a quien todos
veneramos.
Ya nuestros
antepasados
celebraban esta
fiesta
y aunque muchos
años pasen
será también la
nuestra.
Hemos variado las
fechas
y añadido el
pregón
pero queda lo
importante:
La Misa y la
Procesión.
Ahora empezamos
en jueves
adornando nuestra
plaza
e inaugurando las
peñas
todos juntitos en
masa.
Una noche sin
dormir
casi todos
aguantamos.
la charanga de
Madrona
hará que lo
consigamos.
El viernes ya por
la noche
empiezan los
dulzaineros
que con gaita y
tamboril
atraen a
forasteros.
y se sigue con la
orquesta
y continuará el
Disjokey
y seguiremos
bailando
sin dar fin a la
juerga.
Y me viene a la
memoria
ese sonar de
campanas
cuando el sábado
a la tarde
a vísperas nos
tocaban
(Que por cierto
era mi Padre
y ¡Qué bien las
repicaba!).
Tanto chicos como
grandes
ya en la noche
del sábado
se emocionan
disfrazándose
para ser
galardonados.
Lo de menos es el
premio,
¡lo principal es
salir
a la plaza por la
noche
y poderse
divertir!
El domingo a
levantarse
que tenemos que
ir a Misa,
¡Fuera el
pantalón corto!
¡Sacad corbata y
camisa!.
Cuando salgáis de
la Iglesia,
pasaros por el
salón,
porque allí
nuestros mayores
esperan con
ilusión
un merecido homenaje
que aunque sea
para todos
tiene
representación....
Toda la familia
junta
alrededor de las
tres
en tomo a una
buena mesa
se dispondrán a
comer.
Unos comerán
cordero,
otros comerán
tostón,
y algún que otro,
marisco
que pa eso es la
función.
Todos se olvidan
del régimen
y también de la
tensión
porque si luego
bailamos
bajará el
colesterol.
No se eche nadie
la siesta,
que ya habrá
tiempo otro día
hay que acompañar
al Cristo
para dejarle en
su ermita,
subastar los
cuatro batnos,
pedir salud para
todos
y dejarle hasta
otro año
colocadito en su
trono.
Cuando el sol ya
se haya puesto,
y remitido el
calor
bajaremos a la
plaza
a ver alguna
actuación.
Un momento de
descanso
para irnos a
cenar
Dos familias de
este pueblo
(las familias
Bravo y López)
las sopas de
leche se irán a tomar.
Algunos van a las
peñas,
otros, se van al
bar
y los demás a sus
casas
a poderse
preparar
pues a las doce o
así
habrá que irse a
bailar.
Con la orquesta
de este año
satisfechos
quedaremos,
y cuando esta
termine
con el congui
seguiremos
y hasta eso de
las ocho
a casa no nos
iremos.
los carrozas a
dormir,
los jóvenes
seguirán
almorzando huevos
fritos
y cuando llegue
el martes
¡Vaya un cuerpo
que tendrán!...
A la comida del
soto
no deberíais
faltar
sea paella o
caldereta
a todos ha de gustar.
Por cierto, se me
olvidaba
hay que colaborar
que las fiestas
son de todos
¡Y todos han de
ayudar!.
Y mantengamos
nuestro pueblo
con sus casas y
corrales
que pa
ciudad-dormitorio
ya habrá otros
lugares.
¿ Qué dirían los
antiguos,
si vieran que atrocidades
se han cometido
en Madrona
con estas
modernidades?
Ya no hay ni
frontón,
ni caños ni pilón
como hace muchos
años.
Mas velódromo
tenemos
aunque sea un
armatoste.
Entonces ¿qué más
queremos?
Que nos arreglen
las calles,
que nos hagan la
piscina,
que nos pongan
autobuses
y alguna que otra
cosilla.
Y no quiero
terminar
sin un
agradecimiento
a la comisión de
fiestas
por su trabajo y
esfuerzo.
La banda está
preparada
seguid todos a la
música
hasta entrá la
madrugada
los que podáis
aguantar.
¡VIVA EL SANTO
CRISTO DE LA SALUD!
¡VIVA EL PUEBLO
DE MADRONA!
Adela López García

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