EL MILAGRO DEL SANTO CRISTO
A la salida de la escuela los chicos
acudían a jugar a las eras porque siempre había allí alguna herramienta que los
agricultores habían dejado. Un grupo de muchachos se pusieron a trastear en una
máquina de limpiar, con tan mala suerte que uno metió un dedo en un engranaje y
se lo cortó por la primera falange. Asustado el muchacho corrió a su casa dando
voces y llorando “a grito pelao”:
-
¡ me he cortado un dedo ¡ -decía
con alaridos que partían el alma-
Iba dejando
un rastro de sangre por el recorrido. En ese momento estaban a la puerta de su
casa el cura, el sacristán y algún monaguillo que habían ido a dar el viatico a
su abuelo.
-
¿Pero qué voces son esas- le dijo
el sacristán- calla un poco que vas a resucitar a tu abuelo.
-
¡ Aaaaaahhhhhh- clamaba a pleno
pulmón el mozalbete-¡ me he cortado un dedo!.
-
Así se ríen en Francia – le repetía
el sacristán- ¡ cállate!.
Mientras, el
chico se lo debió de pensar y calló la turbina sonora que salía por la boca.
Era cierto. Llegó también detrás un
amigo del chico que llevaba en la mano la falange del dedo que le había cortado
la máquina.
Al
sacristán que le daba igual cantar un entierro que hacer de medico cogió el
trozo de dedo por un lado, y le untó con las velas que le caían al propio
muchacho de la nariz, e hizo como si se le pegara al dedo de la mano. Sacó una
estampa del Santo Cristo de la Salud que llevaba en la cartera y la hizo un
canuto alrededor del dedo. Cogió una venda y se lo vendó todo muy bien
colocado. Y le dijo al chico:
-no te lo quites en una semana y
todas las noches tienes que decir una vez la oración que pone en esta estampa:
Santo Fuerte
Santo Inmortal
Líbranos señor
De todo mal.
Todos los
de Madrona se saben esa jaculatoria, se canta y se repite muchas veces en la novena
del Santo Cristo.
Así lo hizo el muchacho, y al cabo
de una semana acudió a la sacristía para que el sacristán le quitara el
vendaje. Tenía la sangre reseca pegada a la venda y a la estampa. Le hizo meter
el dedo en el acetre para que se reblandeciera y le quitó el vendaje despacio y
observaron cómo estaba el dedo completamente anudado, incluso le podía doblar
por la coyuntura. El dedo índice había quedado perfectamente unido por la
intercesión del Santo Cristo de la Salud.
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Al Cristo en Madrona se le tiene
mucha devoción. Tanto es así que a la procesión que se celebra todos los años
la gente agarra a las andas con frenesí, con la cara como pidiéndole algo, como
hablando con fe con la imagen. ¿ y qué le van a pedir al Cristo?. Pues salud,
eso se le pide. A él acuden enfermos graves, personas sanas para que conserven la salud y gentes
agradecidas en pago de alguna promesa que le pidieron y se la concedió. Hay
familias completas que todos los años agarran con fe los bandos de las andas.
Hay una familia en particular que se dice que todos sus miembros mueren de
viejos y es bastante larga, y no se sabe desde cuando viene la tradición ( a
los miembros que de pequeños se les subió en las andas). Otros se les ve cara
de agradecimiento por alguna enfermedad que el Cristo les ha curado a él o a su
familia. Una mujer subió de rodillas un amanecer desde su casa hasta la ermita
por haber curado a su hija de una enfermedad grave. Pero las caras mas dramáticas se ven en las enfermedades mas malignas como el cáncer
que se agarran con tesón y energía a las
andas y muchas veces dejan caer alguna lágrima. Normalmente al año siguiente se
les ve mas sonrientes si han superado los momentos difíciles. Pero lo más
dramático es que muchas veces al año siguiente alguien falta de los que estaban
agarrados con tesón a los bandos de las andas el año anterior.





