EL ANTIGUO MOLINO
Leyenda
Los franceses en la
época de la invasión napoleónica no se
portaban bien con los lugareños de Madrona, abusaban de sus propiedades, hacían
muchas descalabraduras y tenían al pueblo atemorizado con sus fanfarronerías.
Poco a poco los matronenses se las iban pagando como podían, y para que no
apareciesen los cadáveres franchutes que se llevaban por delante inventaban mil
artimañas para no ser descubiertos.

El molinero Calvatrueno
tenía su molino como a cincuenta metros más arriba del mesón el Molino de
ahora, frente a la casa de Julián Sesenta y frente al rincón de Edelmiro. Es
por ello que esa calle ahora se llama “del Molino” no por la industria que a
mediados del siglo XX montó Miguel Segovia y ahora es un mesón.
El molino era movido por
agua de un caz que bajaba desde el pilón del tío Aurelio a este local. La cárcava por
donde caía el agua, no sé si seguirá estando, pero yo la he conocido. Cuenta la
leyenda que Calvatrueno tenía malas pulgas para aguantar las bellaquerías que
hacían los gabachos. Con amenazas intentaban siempre moler gratis y siempre se
sobrepasaban con groserías con las mujeres de la casa. Estando un día
Calvatrueno enfadado con un francés le pegó con tal fuerza con el pilón de la
romana en la cabeza que le dejó tendido en el suelo y muerto. No tuvo mejor
idea que echarle por la tolva para molerle junto con el trigo que en ese
momento estaba haciéndose harina. Enharinados los entresijos del galo todo mezclado
de blanco desapareció como por arte de magia.
-¡uno menos!- se decía
el afanoso molinero.
Pero quiso la mala
suerte que a raíz de ahí la harina que salía de ese molino enfermaba a los animales y a las personas
tardándose muchos años en descubrir la causa, que quizás era por la entraña
venenosa que los napoleónicos tenían o el espíritu del francés muerto que se
vengó del molinero por haberle hecho desaparecer.
Heredó la industria de
la molienda Gorragrande que tampoco pudo levantar el negocio y heredó el local
a comienzos del siglo XX Malagorra cerrando para siempre una industria ruinosa.
Madrona estuvo muchos
años sin molino teniendo que ir los lugareños a La Losa o a Ortigosa donde
había nada menos que doce de estos establecimientos a hacer la molienda. A
mediados del siglo XX con la llegada de la luz eléctrica y no habiendo molino
en el pueblo un industrial nato de este oficio Miguel Segovia montó uno al que
le sonrió el negocio muchos años . Cincuenta años después y yendo la molienda a
menos se convirtió en mesón.
Pero tengo que recalcar
que calle del Molino se llama por la primera industria que hubo cincuenta
metros más arriba que era movido por agua y que a mí en su momento me conto la
leyenda su propietaria la tía Julia de Félix el Lechero y que hoy en día es
propiedad de otra heredera de esa
familia.
Juan Carlos López
Año 2013

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