ADIOS
PARA SIEMPRE ADIOS
El 15 de marzo es Santa Madrona día en
el que nació Doroteo Sánchez uno de los hijos predilectos del pueblo, no sólo
por hacer honor al nombre de la santa sino porque su vida estuvo impregnada de
esa facilidad que algunas personas tienen para hacer amigos.
Mucha gente recordará el cumpleaños que
celebrábamos con él cargado de alegría, discursos, pasodobles y sobre todo el
“titotito” que era el himno nacional. Él, como anfitrión, hablaba, hacía y
deshacía,, mandaba, organizaba, bailaba y algunas veces con los pasodobles se
ponía tan entusiasmado ejecutando pases taurinos que bien parecía que le iba a
dar un soponcio. Cuando llegaba la hora de los regalos eso era el culmen de la
intriga, con redobles de tambor y atenciones de trompeta el personal clamaba en
gozo cuando se descubría el regalo.
Al cumpleaños de Doro teníamos pensado
pedir permiso para hacerle “fiesta nacional”. Ya me lo dijo mi compadre Chicolajoana una
vez: -hay que invitar al Rey para que vea esta celebración e instituirla como
fiesta nacional-razón tenía el redoblante.
A parte de las múltiples raciones de
callos, tortilla, jamón chorizo o queso mención especial tienen sus torreznos
que eran de los que jamás se volverán a probar por su tamaño y sabor teniendo
el punto propio de esa casa.
Pero a Doroteo Sánchez le llego ese
espíritu que nos llegará a todos de forma armoniosa y como mejor uno se puede
despedir: acompañado de su familia, y aunque se nos ha adelantado a nosotros,
nos espera allí para que volvamos a tocar el “titotito”, para que volvamos a
reírnos juntos como en su cumpleaños, para que volvamos a contar los días como
él los contaba aquí, por las fiestas,
primero navidades, santa Águeda, su cumpleaños, las mozas, san Antonio y cómo
no la función del Cristo, de sobra sabía él que esa era la fiesta más grande. A Doro cuando el santo Cristo tenía unos cíngulos o cordones con borlas que colgaban de la imagen o de las andas, él siempre iba agarrado a ellos como si así le transmitieran la vida, la salud. Recuerdo que también se agarraba a estos cíngulos su padre Luis y otro que también los cogía con fe era Paulino López.
A él que tanto le gustaban las fiestas y la música ahora está en el lugar más silencioso del mundo, pero todos los de Madrona tendremos un recuerdo imborrable y atemporal de su amistad.
A él que tanto le gustaban las fiestas y la música ahora está en el lugar más silencioso del mundo, pero todos los de Madrona tendremos un recuerdo imborrable y atemporal de su amistad.
Y acabo como empecé:
Adiós para siempre adiós
.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario