sueños o realidades ?

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jueves, 2 de enero de 2014

El último TEMPLARIO


                       EL último TEMPLARIO

         En la ermita de las dos entradas se habían ido reuniendo todos los caballeros de la Orden que habían sido avisados con anterioridad por el maestre en funciones al capítulo secreto.   El Maestre General de la zona había fallecido días atrás y comprendía  todos los pueblos que bajo el manto de la Mujer Muerta y hasta la zona de las arenas que baña el rio de los moros allá por los pinares de Santa María están en están Orden.

            Iban llegando los miembros una noche de invierno el día de san Juan Evangelista patrón de los Pobres de Xto. llamados  caballeros Templarios  y obligado era  que llevaran los símbolos que les acreditaban pertenecer a dicha orden, capa blanca, anillo con una piedra preciosa roja y una cruz rodeada con un círculo en oro colgando del pecho, todos ellos se reconocían como miembros de pleno derecho.

            La ermita en la que se reunían esta a las afueras de un pueblo que pertenece a este arciprestazgo de la Orden. Tiene dos puertas juntas que son dos arcos de medio punto. Por la puerta de la derecha entran los caballeros y si eligen Maestre General salen por la de la izquierda. En caso de que no se pusieran de acuerdo en la elección y el capitulo secreto se alargara demasiado volverían a salir por la misma puerta que entraron y citarían otra reunión otro día. Una vez que se hubieran puesto de acuerdo en la elección saldrían por la puerta de la izquierda. Esa es la misión de esta original ermitilla con dos puertas iguales una al lado de la otra.

            Al atardecer de esa noche de invierno 27 de diciembre estando todo el paisaje nevado dejaban la caballería a la puerta de dicho templo o el carruaje y con un beso en los labios al Gran Maestre en funciones que los recibía  penetraban en la sala capitular entre velones encendidos pues la noche había avanzado un trecho e iban buscando asiento a la espera del comienzo de la ceremonia. El  beso en los labios significaba que todo lo que vieran y oyeran seria secreto riguroso. No lo podrían comentar a nadie. Es el clásico beso  templario que significa secreto como una tumba. Se colocó un catafalco en el centro del templo con un ataúd, tapando este monumento una gran sabana negra y bordado en rojo una cruz rodeada con un círculo. Una cruz símbolo de los Caballeros del Templo de Jerusalén. Roja, completamente roja como su sangre que muchos de sus compañeros de la Orden habían derramado por defender los santos lugares, y antes de morir en la batalla cuando estaban heridos y agonizantes con su propia sangre hacían en el suelo este símbolo tan propio de ellos y le besaban antes de morir como besan ahora en los labios al Gran Maestre. Este ataúd tenía un secreto dentro. Era un cofre repleto de riquezas, de joyas, de anillos de otros compañeros que habían fallecido y no habían encontrado sucesor pues cada vez esta orden estaba más perseguida y de los miles de templarios  que hubo en el siglo XII cuando se creó  ahora a comienzos del siglo XX solo quedaba un puñado y a punto de extinguirse. Los anillos que llevaban en sus manos les garantizaban ser miembros de la orden y si no tenían un heredero le devolvían al  Maestre General para que le guardara en el cofre, y así este se iba pasando al siguiente cuando fallecía, y era de gran responsabilidad poseer este cofre, pues pertenece a los miembros de pleno derecho de esta Orden en esta zona y era especialmente grande en riquezas teniendo siempre sumo cuidado en sus conservación, y si en algún momento la orden desapareciera por falta de miembros se enterraría en lugar seguro para que nadie pudiera profanar este tesoro.

            Entrados todos los miembros y tomando asiento el maestre en funciones se acercó al cofre que se encontraba en el catafalco fúnebre cubierto de terciopelo negro y en sus cuatro esquinas ardían cuatro blandones de cera blanca y entre las nubes de incienso que subían hacia lo alto acompañaban graves cantos de los caballeros templarios a la vez que se encerrojaba la puerta de la ermitilla para que nadie pudiera entrar ni salir en lo que durara la ceremonia sacó un pergamino  y comenzó a leer:

            En el nombre deXto., sepan todos los aquí presentes que nos hemos reunido para elegir Maestre General de la Orden del Temple de esta zona de la Mujer Muerta continuando así con esta tradición que nos viene de siglos atrás sincerándonos con nuestro amor a nuestros gloriosos predecesores que constantemente defendieron nuestra religión y los santos lugares, que hicieron del honor lo más sublime, que respetaron la palabra dada y guardaron el secreto de lo que aquí se habla.

         Otro si: Los que somos Templarios de pleno derecho, que llevamos en el lado izquierdo de la capa a la altura del corazón una cruz encerrada en un anillo conocida cosa sea que queremos conseguir la cuadratura del círculo, seguiremos buscando el santo Grial y no buscamos la unión de la carne con la carne sino la del alma con el espíritu, que tenemos en muy alta estima el honor de la persona y de la Orden y que somos siervos obedientes y sumisos a la jerarquía.

         Otro si conocida cosa sea: Que a la palabra empeñada la tenemos un gran respeto, que nuestro saludo en las grandes reuniones y en capitulo como el presente es un beso en los labios y que combatiremos sin desfallecimiento a los enemigos de la cruz y de la Orden y de este cofre aquí presente símbolo de nuestra riqueza espiritual y material.

         Otro si conocida cosa sea: que nos hemos reunido aquí para elegir Maestre General dado que el anterior falleció hace tiempo y fue enterrado con todos los honores como manda la tradición de los Pobres de Xto. y entrego su anillo a este cofre aquí presente para añadirlo al tesoro que tan fielmente guardamos.

         Otro si: consta este tesoro de ingente cantidad de orfebrería de los siglos XII y XIII, crucifijos de oro plata y esmaltes con zafiros rubíes y turquesas incrustados, piezas de marfil tallado, cálices cubiertos de piedras preciosas, coronas de reyes y condes, diademas de princesas, espadas ceremoniales, un relicario con un trozo de la lanza que atravesó el costado de nuestro señor Jesucristo, otro con espinas de la corona santa, un poco de oro incienso y mirra que ofrecieron los reyes Magos al niño, varios relicarios con un trozo de madera de la verdadera cruz de Cristo de los cuales uno se habían regalado a la parroquia de La Losa por tener como patrono a San Juan Evangelista patrono de nuestra Orden y otro se regalo a la ermita de la Veracruz de Zamarramala por ser una fiel representación de la cúpula de la Roca donde nuestros antepasados fundaron la Orden del Templo por estar allí enclavado el santo sepulcro –estos lignum crucis aun se conservan en este siglo XX  en las iglesias citadas con gran veneración, añadió el maestre—Todos los anillos que habían sido utilizados por nuestros hermanos fallecidos y un sinfín de donaciones de simpatizantes y pertenecientes a nuestra orden.

         Otro si: Nos hemos reunido aquí para elegir Maestre General cuya misión será dirigir nuestra compañía y sobre todo guardar a buen recaudo este cofre de las manos de los impíos y de los buitres que están esperando a caer sobre nuestro patrimonio.


         Otro si: Sepan todos que oyeren estas palabras—y aquí el maestro de ceremonias leyó despacio para recalcar la ordenanza—que si llegado el momento el Gran Maestre elegido no tuviera seguidores en la Orden y no se pudiera celebrar este capítulo secreto deberá de enterrar este cofre a modo de ataúd en un cementerio seguro para librarle de las miradas codiciosas y las aves de rapiña que andan tras él, pues estas riquezas  son el símbolo y la herencia de nuestros hermanos que lucharon a sangre y fuego y será responsabilidad del gran Maestre su ocultación para evitar así que se profane este tesoro.

Continuará………...

miércoles, 1 de enero de 2014

El gato de Madrona


EL  GATO  DE  MADRONA  METIDO  EN  UN  PLATO


 

 

 Corriendo van cuatro mozos,

los más gamberros del pueblo

a un gato dan de pedradas

y en un saco lo metieron.

Pobre gato metido en un saco,

era un gato valiente y formal

pobre gato metido en un saco

Ay gatito ya no volverás.

 

 Que tal les parecería

a cualquiera de esos cuatro

que en un saco los metieran

como metieron al gato.

Pobre gato metido en un saco..

 Ya está gato en la talega

ya lo atan con un cordel,

cuando lo vieron los quintos

se van a cenar con él.

Pobre gato metido en un saco..

 

 

   Aquel gato era un artista,

bailaba al son del pandero

y en una noche de juerga

los mozos se lo comieron.

Pobre gato metido en un plato…

¡Ay gatito que sabroso estás!

 

  No sé que tal cenarían

si rebañaron el plato

ojalá se atragantaran

los que comieron el gato.

Pobre gato metido en un plato…

  Ha pasado mucho tiempo,

ya han regresado los quintos

Y aun se escuchan en sus tripas

los maullidos del minino.

Pobre gato metido en un plato

era un gato valiente y formal,

pobre gato metido en un plato

¡Ay gatito no te veré más!

El toro de la Fuencisla


EL TORO DE LA FUENCISLA
(Romance)


  
   Virgen Santa la Fuencisla
la patrona de Segovia
dadme fe y sabiduría
para contar esta historia.
 
¡Que ella bendiga mi lengua
Vuestros oídos bendiga!
Mucha atención y silencio
suplico a sus señorías.
 
  El año mil setecientos
y cincuenta y tres corría,
año de gran abundancia
de buena lana y espigas.
 
  Veinticinco de septiembre
jornada es de romería,
en Segovia se celebran
las fiestas de la Fuencisla.
 

  De los pueblos del alfoz

con ofrendas acudían
según da de sí el lugar
de ónde  la gente venía.
 
 Todos llevan a la Virgen
lo mejor que ellos tenían:
Terneras, cerdos, corderos,
jamones y longanizas.
 
  Y tortas de chicharrones,
y hogazas con mucha miga.
De las aguas de sus ríos
truchas, que buenas se crían.
 
De campos y melonares
los labriegos ofrecían
cebada, trigo, melones,
calabazas y sandías.
 
  Y los primeros racimos,
que es temprana la vendimia,
y los frutos de sus huertas,
y licores de ambrosía.
 
  Las  mujeres en sus cestas
hojuelas, bollos, rosquillas,
y finos manteles de hilo
bordados con pedrería.
 
  ¡Qué contenta está la Virgen
con aquesto que ofrecían!
Llegado el turno a Madrona
¡Gran sorpresa y maravilla!
 
  Lo que esa gente llevaba
les parecerá mentira,
pero las crónicas cuentan
que es la verdad sostenida.
 
  Nada más y nada menos
lo que este pueblo ofrecía
era un toro grande y negro,
de la casta más bravía.
 
  Novio de todas las vacas,
padre de todas sus crías.
que entre los fresnos del Soto
con gran pasión complacía.
  Era el semental más guapo,
de los bueyes era envidia,
desde que él llegó a este pueblo
mejores chotos pacían.
 
No se recuerda en Madrona
un toro con más valía
que en muchos años atrás
nunca como él otro había.
 
  Tal fue el celo de los hombres
que al animal conducían
que suelto dejan al toro
por la Calle Real arriba.
 
  ¡Válgame Dios que alborozo!
¡Hay que ver que algarabía!
 Niños y viejos se esconden
del grande miedo que habían.
 
  Los hombres y las mujeres
hacen grandes correndías
que más veloz y más fiero
no  han visto toro en la vida.
 
  Que si bravo fue Juan Bravo
más bravo él  parescía,
si sus cuernos son de  acero
sus pezuñas saltan chispas.
 
  Y en ventanas y balcones
los niños bien se reían,
los mozos que paseaban
a sus novias protegían.
 
  Segovia se ha convertido
en una gran vocería
el bicho sembraba el pánico
entre la ciudadanía.
 
  Al pasar la Canaleja
a tres mujeres esquiva
y prosigue su carrera
sin causar daños ni heridas.
 
  Pasa la Casa los Picos
y  la Plaza de Medina
ni Juan Bravo le detiene
ni San Martín le domina.
 
  Un grupo de mozalbetes
rufianes y maletillas
con vocación de toreros
con su capotes le citan.
 
  Pero el de Madrona es noble
y dobla por una esquina.
Dicen que algunos quisieron
ponerle unas banderillas.
 
  Y el toro que lo barrunta
ha salido de estampía.
Veloz como una centella
al Corpus ya se aproxima.
 
  Caballeros más  valientes
con sombrero y con levita
se han manchado los calzones
por el miedo que tenían.
 
 Soldados, frailes y clérigos
que vienen de la vigilia
en un convento de monjas
encuentran  buena acogida.
 
  Ya se acaba la carrera
que la Calle Real termina
porque en la plaza Mayor
ya el toro se tranquiliza.
 
  Y con garbo y elegancia
mansedumbre  y cortesía
ha entrado  en  la catedral
donde se celebra misa.
 
  Los fieles con gran espanto
se esconden en las capillas
y el obispo y los canónigos
corren a la sacristía.
 
  El animal, sin tardanza,
al altar mayor se arrima
y en silencio queda quieto
a los pies de la Fuencisla.
 
  Hace una gran reverencia
y se postra de rodillas.
La Madre de Dios al verlo
le daba la bienvenida.
 
 Los pocos que aquello vieron
dicen que le sonreía,
que el bravo se volvió manso
y allí mismo se dormía.
 
  El suceso terminó
con una gran alegría
no faltaron las dulzainas,
ni jotas, vino y comida.
 
  Todos dicen con asombro
que esto sí que es maravilla
que es un milagro que hace
la Virgen Santa María.
 
  Ninguno fue corneado,
no causó daños ni heridas,
sólo algunos por el susto
fueron a la enfermería.
  Y otros en la algarada
perdieron  sus zapatillas.
¡Que menos puede perder
un torero en la corrida!
 
  Las autoridades mandan
que es de gran sabiduría
loar a la Virgen Santa
pues hizo tal maravilla.
 
  Y lo ordena publicar
por aldeas y por villas.
Y la voz de este prodigio
corrió por toda Castilla
 
 Los de Segovia y Madrona
han sido desde ese día
los más fervientes devotos
de su patrona bendita.
 
  Y la Virgen de la Cerca,
también la de la Fuencisla,
para llevarnos al cielo
a nosotros siempre guían.
 
Y aquí acabo este romance,
no gastaré más saliva,
que así la historia lo cuenta
para que yo se lo escriba.
 
  Lo compuso para ustedes
José Luis López García.
 
 
 
                   Madrona, septiembre de 2008