sueños o realidades ?

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miércoles, 11 de diciembre de 2013

La última copa


LA ÚLTIMA COPA

                En la casa de la curva la estaban esperando. Esperaban a ese espíritu que nos convida a todos y nadie puede esconderse de él.  Vendrá, seguro que vendrá, cuando venga aquí estaremos sin inmutarnos, sin huir, ya que no  podemos escondernos de él, aquí estaremos, en la casa de la curva. Pero mientras tanto, fiesta tras fiesta salían a saludar a los dulzaineros que con su tradicional pasacalles siempre saludaban al matrimonio, que allí estaban  a la puerta como queriendo cronometrar sus días.

         Cuando los músicos iban por el rincón del tío Colorao, si se veía el humo del puro es que allí estaba, cuando unos pasos más adelante en el callejón del Pelao se veía la visera y su mujer, es que ya estaban los dos, y llegando a su altura, un saludo y la misma frase:

         -¿Quién lo vera al año que viene?

Superar  los noventa años es mala edad para seguir viendo pasar las fiestas. Simón “Capucho” y Emiliana  ya no verán las próximas, se han ido los dos con un mes de diferencia este verano del 2013 con ese espíritu que nos convida a todos y no sabemos cuándo es la última copa. En la casa de la curva han bebido el último trago de la botella de la vida. Allí esperaban esa invitación, sin prisa pero sin escozor, porque sabían que el último trago  le hay que echar sin perder los nervios:

         -¿quién lo verá al año que viene? -repetían fiesta tras fiesta-

         Una familia que para salir adelante han tenido que “hilar muy fino” como diría un filosofo de Madrona. Con un jornalillo y algunas veces sin él hay que afinar mucho la puntería. Recuerdo verle de vaquero, los últimos cantos con onda en Madrona los han disparado los hijos de éste protagonista. Y cuando el filósofo decía que había que “hilar muy fino” para sacar adelante la prole también se refería a los Paisas, y a  él mismo en cuestión, y éste no era ni más ni menos que el suegro de Capucho, el tío Aurelio.La numerosa saga Capucho pulula por el pueblo sin saber cuántos exactamente son.

 El espíritu que a todos nos convida irá poniendo copas sin saber cuál es la última hasta que se vacíe la botella.

Simón Sanz “Capucho” y Emiliana de la Puente fallecieron en agosto y octubre de 2013 y en la casa de la curva y  en  los dulzaineros permanecerá el recuerdo.

 

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