LA ÚLTIMA COPA
En
la casa de la curva la estaban esperando. Esperaban a ese espíritu que nos
convida a todos y nadie puede esconderse de él.
Vendrá, seguro que vendrá, cuando venga aquí estaremos sin inmutarnos,
sin huir, ya que no podemos escondernos
de él,
aquí estaremos, en la casa de la curva. Pero mientras tanto, fiesta tras fiesta
salían a saludar a los dulzaineros que con su tradicional pasacalles siempre
saludaban al matrimonio, que allí estaban a la puerta como queriendo cronometrar sus
días.
Cuando los músicos iban por el rincón
del tío Colorao, si se veía el humo del puro es que allí estaba, cuando unos
pasos más adelante en el callejón del Pelao se veía la visera y su mujer, es
que ya estaban los dos, y llegando a su altura, un saludo y la misma frase:
-¿Quién lo vera al año que viene?
Superar los noventa años es mala edad para seguir
viendo pasar las fiestas. Simón “Capucho” y Emiliana ya no verán las próximas, se han ido los dos
con un mes de diferencia este verano del 2013 con ese espíritu que nos convida a todos y no sabemos cuándo es la última
copa. En la casa de la curva han bebido el último trago de la botella de la
vida. Allí esperaban esa invitación, sin prisa pero sin escozor, porque sabían
que el último trago le hay que echar sin
perder los nervios:
-¿quién lo verá al año que viene?
-repetían fiesta tras fiesta-
Una familia que para salir adelante han
tenido que “hilar muy fino” como diría un filosofo de Madrona. Con un
jornalillo y algunas veces sin él hay que afinar mucho la puntería. Recuerdo
verle de vaquero, los últimos cantos con onda en Madrona los han disparado los
hijos de éste protagonista. Y cuando el filósofo decía que había que “hilar muy
fino” para sacar adelante la prole también se refería a los Paisas, y a él mismo en cuestión, y éste no era ni más ni
menos que el suegro de Capucho, el tío Aurelio.La numerosa saga Capucho pulula
por el pueblo sin saber cuántos exactamente son.
El espíritu
que a todos nos convida irá poniendo copas sin saber cuál es la última hasta
que se vacíe la botella.
Simón
Sanz “Capucho” y Emiliana de la Puente fallecieron en agosto y octubre de 2013
y en la casa de la curva y en los dulzaineros
permanecerá el recuerdo.

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