sueños o realidades ?

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sábado, 5 de marzo de 2016

LA CRUZ DEL BLASFEMO

                          LA CRUZ DEL BLASFEMO

E
l cabildo de la cofradía de las Cinco Llagas encargó a un cantero una cruz de piedra que se pondría en la plazuela de la casa del cura para saludar a los caminantes que entraban al pueblo por la parte de Segovia. Hízola con sumo gusto de granito abujardado para que durara eternamente y formara parte del mobiliario rural y elevara los sentimientos de fe de los matronenses.
L
legó el día de colocar la cruz y estando en el suelo apoyada aun sin poner en la peana llegó un blasfemo al que le caían muy mal cualquier signo religioso . De entraña obtusa, siempre maldiciendo y vocabulario insultante blasfemia tras blasfemia iba dirigiéndose al cantero, al cura y a los ayudantes que allí había. Enfurecido sacó su espada, pues aun eran épocas que se utilizaban estos instrumentos y juró y perjuró que con su tizona hecha de un material especial rompería en mil añicos ese granito eterno. Ni corto ni perezoso comenzó a dar espadazos en el crucero de la piedra rompiéndole en pedazos. Cierto era que el material de su herramienta era resistente, la cruz quedó descabezada, hecha cachos, solo quedaba el fuste de granito. Continuó con sus maldiciones y renegando de todo lo religioso quiso clavar la espada en la columna que quedaba. Como si fuera un material blando, como si fuera queso, entro su sable perpendicular y se quedó incrustado sin poderle sacar. Quiso el blasfemo tirar de ella y no pudo, se quedó unida a la piedra como por alguna intervención divina, como si un acto milagroso quisiera dejar  el alfanje eternamente unido a la piedra, para con su empuñadura rematar el trozo de cruz que había roto.
P

usieron la columna en el pedestal, y el crucero quedó rematado por la empuñadura de la espada, y así permanece a los ojos del caminante.

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